S.O.S.

Don't Panic.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Escarcha.

El paisaje nevado quema mis mejillas, quema la mirada.
Ipso facto.
Camino por un valle, cubierto de lágrimas frías, heladas. Parece que no hay nada, parece tan despoblado...
Pero, ahí, al fondo, muy al fondo. ¿Lo ves?
Son quimeras. Doce cabezas en total. Una cabeza de León, reparó en mí. Entonces todo fue muy rápido. Miré a mi alrededor buscando algún lugar al que huir. Y yo también reparé en mi. Llevaba una armadura puesta, y una espada ensangrentada con empuñadura de bronce colgada al hombro. Estaba perdida en ese mundo blanco. Decidí enfrentarme a mis miedos, que corrían hacia mí.
Empuñé la espada y me dirigí hacia ellas. Corte cabezas, y muchas, recibí golpes.
Poco después de acabar con ellas, decidí tumbarme en la escarcha. Estaba sangrando, pero no me dolía.
Rojo. Sangre.
Me levanté y decidí ir a buscar algún tipo de vida humana con la que poder hablar. De repente te vi... ¡¿Qué hacías en mis sueños?! Estabas sonriendo, ajeno a lo que había pasado. Eras tú. Caí de bruces sobre la escarcha, pro esta vez si que me dolió. Con la cabeza apoyada sobre el suelo, sentí tu presencia. Agarraste mi cabeza con delicadeza y como si de un suspiro se tratase, me diste la llave. "No dejes que te hunda"
SAL DE MI CABEZA

sábado, 11 de diciembre de 2010

Light, Licht, Luz.

Mientras el otoño poco a poco sufre una metamorfosis para convertirse en un frío invierno, las calles van vistiéndose con sus mejores galas y yo, dejando que un pez abisal me corroa por dentro.
Por el día, los árboles parecen extrañas formas  recorridas por unas cuerdas negras, que al caer la tarde dejan ver su desparpajo luminoso. Mientras niños y abuelos se encandilan, y permanezco quieta, petrificada.
La lluvia recorre mis entumecidos brazos. Gradualmente se va empapando toda mi superficie, hasta que llega el día secándome de nuevo. Luego vendría un técnico a adonarme con esas extrañas lucecitas. 
Entonces en un instante me siento importante, luminosa.
Light, Licht, Luz.










Cler luminosa

viernes, 10 de diciembre de 2010

Lágrimas abisales.

En lo más profundo de los océanos y mares, hay vida. Incluso donde es inimaginable. Son seres grotescos, de colmillos afilados, ojos saltones y fauces mortíferas.
Yo me imagino, que el odio debe ser algo parecido, ideas viles.
El odio, debe ser un pez, que va nadando por nuestro cerebro buscando descontrol. Sus movimientos, ágiles y sus ideas, claras. Con una pequeña lucecita, que, situada en el cráneo del mismo, atrae a sus víctimas. Ingenuos deseos, bonitos recuerdos y felices ideas, que bailan con una armonía sutil por el cerebro. Bailan baladas, canciones rockeras y hasta la más dura canción de heavy metal.
Cuando el odio ha conseguido llamar la atención de una de sus ingenuas presas, la conduce a algún lugar oscuro y frío. Entonces, sus queridas compañeras de profesión, percatan que falta algo, el recuerdo de ese ser tan amado. El caos comienza. Miles de alarmas resuenan por tu cabeza. Ahí es donde comienza ese aparatoso y muy odiado dolor de cabeza.
El odio sigue teniendo secuestrada a esa idea. En ese preciso instante, clava su aguijón envenenado en su presa. El humano, de un momento a otro comienza a odiar a ese recuerdo y llora.
Llora dejando libres a las frías y monótonas lágrimas abisales.














Cler y su azul oscuridad.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Un día como hoy.

Un día como hoy se me ocurrió salir a pasear por los balcones del mundo. Mientras subía por una empinada escalera de caracol no hacía más que preguntarme el por qué de mi existencia.
Al llegar al rellano de la puerta que llevaba a los balcones, oscilé un momento. Miré hacia atrás, y contemplé el camino que había dejado atrás. Un tornado arrasó todo aquello que encontró en mi corazón. Entonces abrí la puerta.
Mientras caminaba sin rumbo alguno, ojeaba el mundo. Guerras devastadoras, una fiesta, una bomba, ante mis ojos se abría poco a poco, pero con mimo, el presente. Mi presente.
Mientras andaba, me percaté de que todo aquello que veía se iba difuminando mientras caminaba. Para ver lo que sucedía, aceleré el paso. De repente estaba parada en la más profunda de las nadas existentes.
Y dejé de existir, me volví blanca.










La nada y Cler.
Blanco

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Mi cueva

Vale. Bien. Perfecto.

Mi cueva gris, déjame ahí.
Mi cueva azul, déjame ahí.
Mi cueva verde, déjame ahí.
Mi cueva rosa, déjame ahí.
Mi cueva amarilla, déjame ahí.
Mi cueva cian, déjame ahí.
Aún que fuera en defesa propia ha dolido...
Ha llegado y bien.
No era personificada.
Fui idiota. Ahora aún más.
Fui vil. Ahora aún más.
 
Perdón
Perdón
Perdón
Perdón
Perdón
Perdón
Perdón
Perdón
Perdón
Perdón

Me despido.

sábado, 14 de agosto de 2010

Aburrimiento ocre... monótono.

El aburrimiento, quizás... Don Aburrimiento, el causador de muchos problemas. Pero, ¿qué es aburrirse? ¿Es ver las horas, los minutos y los segundos eternos? ¿Es acaso verlo todo monótono?
Para mi, el aburrimiento es una tiza ocre, que allá por donde vaya deja tras de sí caras largas, relojes eternos...
Bueno...¿adios?
Una Cler ocrísisisisisima!

domingo, 8 de agosto de 2010

Él... Ella... Ellos...

Hola, perdón por el abandono injustificado! Lo siento mucho! He estado muy ocupada :(. sin más dilación continuo con la entrada!
Un día Él iba caminado por la calle. Se cruzó con Ella, sintió que el corazón le daba un vuelco, pero, ¡qué letras! , ¿son forte o son helvética?  Él no podía dejar de pensar en Ella. Ella, por otro lado, al verlo pensó, ¡pero qué courier black mas lindo! Él no lo dudó, arrancó una tilde, la adornó y la convirtió en Gigi. Era el ramo de eñes perfecto. Mientras tanto, Ella se rizó las eles, parecía digna de un cartel de HOLLYWOOD. El momento adecuado, el lugar correcto, la pareja perfecta. Una pareja multicolor, con sus momentos buenos y malos, una pareja...
Y con esto me despido,
una Cler arial black...