Sí, una palabra lo dice todo. Siete letras.
Sin características propias, es decir, sin personalidad, te aferras a lo ajeno.
S.O.S.
Don't Panic.
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domingo, 6 de noviembre de 2011
sábado, 15 de octubre de 2011
Mármol.
Sí, me gusta el azul. Hoy es un día azul. Mi color favorito.
Me gustan los corazones de gominola.
Me gusta el verano.
Me gusta reír sin parar.
Me gusta poder hablar de todo.
Me gusta caminar descalza por la playa.
Me gusta zambullirme en el mar.
Me gusta el olor de las piscinas.
Me gusta el jamón serrano.
Me gusta mirarme en el espejo por la mañana.
Me gusta pintar.
Hoy soy muy feliz.
BMS, Gracias.
Me gustan los corazones de gominola.
Me gusta el verano.
Me gusta reír sin parar.
Me gusta poder hablar de todo.
Me gusta caminar descalza por la playa.
Me gusta zambullirme en el mar.
Me gusta el olor de las piscinas.
Me gusta el jamón serrano.
Me gusta mirarme en el espejo por la mañana.
Me gusta pintar.
Hoy soy muy feliz.
BMS, Gracias.
jueves, 8 de septiembre de 2011
Hoy, un día más.
Hoy, un día más. Hoy, verde esmeralda. Hoy, vida y olvido. Hoy, inmenso resplandor. Hoy he tomado una importante decisión que cambiará mi vida. Hoy, he dejado dos cosas atrás. Dos experiencias, dos de las mejores cosas que he vivido. Una, con la que me empeñé en apostar. Di crédito a cada una de sus locuras. Pero eso fue hace mucho tiempo. Con ese mismo tiempo, ella decidió olvidar. Un trágame tierra dejó caer y tres mil millones de miradas de reproche me lanzó. Un kilómetro que parece ser tres mil. Catorce pasos que parecen ser cien. Una vida casi entera que ahora, al parecer, ha olvidado. Una vida que ha dejado atrás. Una vida que a ella no le vale. Mil cosas hice, que no han servido de nada. Sí, fui ingenua. Algo tan volátil no iba a querer estar conmigo para siempre. No iba a querer contarme todo para siempre. No iba a estar ahí como yo lo he hecho. Yo intenté ayudarla a mantener los pies en el suelo. Fui sincera, e intenté hacer todo cuan tuviera en mi mano. Pero no le sirvió, nada de lo que hice, lo menospreciaba. Entonces yo desistí, y dejé pasar el tiempo. Pero nada cambió, yo seguí siendo la misma y todo siguió igual, pero ella ya no tocaba el suelo, volaba demasiado alto. Intenté advertirle que la caída es más grande cuánto más subas, pero yo le daba igual. Me hice daño a mí misma. Ella me hizo daño.
La segunda cosa, siguió el mismo camino que la primera. Malas maneras, carácter fuerte.
Hoy digo adiós y hasta nunca a esas dos cosas. Me costará no recaer, pero lo debo hacer.
No os echaré de menos.
La segunda cosa, siguió el mismo camino que la primera. Malas maneras, carácter fuerte.
Hoy digo adiós y hasta nunca a esas dos cosas. Me costará no recaer, pero lo debo hacer.
No os echaré de menos.
viernes, 22 de abril de 2011
Todo lo que sube, baja. Lo que viene, va.
La alegría, una de las mayores trampas emocionales que existen. Una de las peores. Me atrevería a decir que es la más tenebrosa. El periodo de tiempo en el que se encuentra es efímero. De poca duración. Que es eclipsado por aquellos momentos en los que tienes el "mono". En los que no sabes que debes hacer, tu existencia es una tremenda nube gris, cargada de agua, que espera ansiosa a que llegue el momento exacto. El momento perfecto. Aquel en el que "choca" con otra para generar un rayo que haga que tu alma expire. Que los ojos se queden en blanco.
En ese momento en el que va. Se va. Nada tiene sentido, no. Se materialista, realista; ¿qué puedes hacer? Solo una opción. Plantéatela. Es rápida y eficaz. Saboréala. Venganza, vendetta.
Todo lo que sube, baja. Lo que viene, va. Vete, por favor. No aguanto este sentimiento. Ojalá acabe esta tortura. Ahora.
R.
En ese momento en el que va. Se va. Nada tiene sentido, no. Se materialista, realista; ¿qué puedes hacer? Solo una opción. Plantéatela. Es rápida y eficaz. Saboréala. Venganza, vendetta.
Todo lo que sube, baja. Lo que viene, va. Vete, por favor. No aguanto este sentimiento. Ojalá acabe esta tortura. Ahora.
R.
jueves, 14 de abril de 2011
Él.
Él es él. Único, silencioso. Amable. Sincero. Tranquilo, expresivo. Cariñoso y simpático.
Único cuando lo miro, me mira y sonreímos. Cuando lo veo, y, aunque el cielo se esté cayendo o la tierra se esté rajando por la mitad sonrío. Silencioso cuando aparece por mi espalda y me susurra un tímido "hola". Amable cuando me escucha y comprende cada una de las miles de cosas que le cuento. Sincero cuando me toca con sus manos y me dice, "Para, no?". Cuando se ríe y cierra los ojos almendrados y el tiempo se para durante un segundo. Tranquilo cuando mira al horizonte ansioso por saber su futuro. Su futuro. Expresivo cuando con una mirada se que está feliz. Cariñoso cuando siempre se acuerda de mí, y simpático cuando es él mismo.
Sí, eres tú. No me había dado cuenta.
Gusa, siempre.
Único cuando lo miro, me mira y sonreímos. Cuando lo veo, y, aunque el cielo se esté cayendo o la tierra se esté rajando por la mitad sonrío. Silencioso cuando aparece por mi espalda y me susurra un tímido "hola". Amable cuando me escucha y comprende cada una de las miles de cosas que le cuento. Sincero cuando me toca con sus manos y me dice, "Para, no?". Cuando se ríe y cierra los ojos almendrados y el tiempo se para durante un segundo. Tranquilo cuando mira al horizonte ansioso por saber su futuro. Su futuro. Expresivo cuando con una mirada se que está feliz. Cariñoso cuando siempre se acuerda de mí, y simpático cuando es él mismo.
Sí, eres tú. No me había dado cuenta.
Gusa, siempre.
miércoles, 13 de abril de 2011
Ego.
Cada vez que pienso en su cara cuando lo dijo, algo en mí se revuelve y tiene ganas de gritar. Gritar, decirle al mundo lo que siento por ti. Asco. Sí, asco. ¿Qué te creías?, ¿que todo en la vida es eterno? No, lo siento mucho. Sí, te llevas un palo cuando te das cuenta de ello. El mar no es eterno, el horizonte, tampoco, tu ego, en absoluto, mis ojos, ni mucho menos.
Parpadeas, enmudeces. ¿Quieres saber algo? Me repudias, por muy atractivo que seas. No, no, tus besos no sirven de nada. No te das cuenta de nada. Intentas ser sutil, espontáneo. No lo eres.
Te odio. Azul cielo.
Parpadeas, enmudeces. ¿Quieres saber algo? Me repudias, por muy atractivo que seas. No, no, tus besos no sirven de nada. No te das cuenta de nada. Intentas ser sutil, espontáneo. No lo eres.
Te odio. Azul cielo.
viernes, 31 de diciembre de 2010
El camino que has de seguir.
Junto a él se sentía llena de vida, luminosa, es decir, encendida. Se dedicaban miradas, caricias, pero en ningún momento hablaron. Ella sentía que lo podía entender con solo parpadear. Él, en cambio, no sabía lo que quería. Y Ana lo notó. Se apartó ligeramente, con delicadeza, como si no quisiese que se rompiera. Se irguió, y estiró las arrugas de su camiseta. Se plantó frente a él. Le agarró las manos, para levantarlo y colocarle frente a ella. El chico se levantó de mala gana, dejando que el manojo de llaves cayese al suelo. Ambos tenían los ojos azules. Pero ella, los tenía más cristalinos, puros. Ana ladeo su cabeza, para darle un beso. Cuando sus labios casi se rozaban, él, se alejó un poco, y dijo: "A quien das tu secreto, das tu libertad."
Ana se quedó helada. Él, mientras tanto, se agachó, cogió sus llaves y sus bultos. -"Ahí viene mi tren"- dijo melancólico. -"Te vas..."- dijo Ana entre sollozos. -"Sí"- respondió con brusquedad.
Ana observó el tren que venía. Era bastante grande, y el humo que salía de él era negro como el carbón. -"¿A dónde has dicho que te lleva?"- preguntó Ana con un hilo de voz. Ninguna respuesta. El tren abrió sus puertas. Y él entró, sin más dilación. En el umbral de la puerta, se giró. -Es el camino que debo seguir, nadie te avisa, el tren llega y tú subes, así funciona.- dijo, y en ese instante se cerraron las puertas del tren. Un largo pitido recorrió la estación.
Ana cayó de bruces contra el suelo, raspándose las rodillas. El pavimento estaba frío. Y su corazón helado. Estuvo unas horas en esa posición. Le dolía el cuello. Poco a poco fue levantándose. Ya de pié, contempló sus rodillas. Sangraban.
Se sentó en el banco a esperar. Se sentía tan vacía.
¿Y si ella no debía seguir ningún camino? ¿Y si nadie la esperaba?
Apiló sus maletas, y se subió a ellas. Quería divisar el horizonte. Una pequeña sombra gris avanzaba.- ¡Ya está! Es mi tren.- gritó entusiasmada.
Decidió adecentarse un poco, para dar buena impresión. El tren llegó, y al abrir sus puertas, sorpresa, él estaba dentro.
La miró y le dijo: "El camino que has de seguir."
Ya no le amaba. Ahora era libre. Avanzó, y se acomodó en un asiento. Cayó en un profundo sueño, en el que él no estaba. Estaba viviendo su propio camino, no uno ajeno.
Con delicadeza rosa, Cler.
Ana se quedó helada. Él, mientras tanto, se agachó, cogió sus llaves y sus bultos. -"Ahí viene mi tren"- dijo melancólico. -"Te vas..."- dijo Ana entre sollozos. -"Sí"- respondió con brusquedad.
Ana observó el tren que venía. Era bastante grande, y el humo que salía de él era negro como el carbón. -"¿A dónde has dicho que te lleva?"- preguntó Ana con un hilo de voz. Ninguna respuesta. El tren abrió sus puertas. Y él entró, sin más dilación. En el umbral de la puerta, se giró. -Es el camino que debo seguir, nadie te avisa, el tren llega y tú subes, así funciona.- dijo, y en ese instante se cerraron las puertas del tren. Un largo pitido recorrió la estación.
Ana cayó de bruces contra el suelo, raspándose las rodillas. El pavimento estaba frío. Y su corazón helado. Estuvo unas horas en esa posición. Le dolía el cuello. Poco a poco fue levantándose. Ya de pié, contempló sus rodillas. Sangraban.
Se sentó en el banco a esperar. Se sentía tan vacía.
¿Y si ella no debía seguir ningún camino? ¿Y si nadie la esperaba?
Apiló sus maletas, y se subió a ellas. Quería divisar el horizonte. Una pequeña sombra gris avanzaba.- ¡Ya está! Es mi tren.- gritó entusiasmada.
Decidió adecentarse un poco, para dar buena impresión. El tren llegó, y al abrir sus puertas, sorpresa, él estaba dentro.
La miró y le dijo: "El camino que has de seguir."
Ya no le amaba. Ahora era libre. Avanzó, y se acomodó en un asiento. Cayó en un profundo sueño, en el que él no estaba. Estaba viviendo su propio camino, no uno ajeno.
Con delicadeza rosa, Cler.
jueves, 30 de diciembre de 2010
Para Ana.
Tres maletas de cuero marrón acompañaban a una adolescente en el andén 23. Un gracioso conjunto vintage, camisa negra con remaches bronce y una corta falda de tul, hacía que la belleza de dicha criatura fuese curiosa, enigmática. El pelo lo llevaba recogido en un gracioso moño. Estaba sola con sus maletas, esperando y esperando. Mientras, observaba sus gastadas botas.
Harta de esperar, decidió levantarse para estirar las piernas. Entonces vio, que no sólo había una fila de andenes, sino que había dos; la fila par y la impar. Ella se encontraba en la impar, pero en la par no había nadie. Estaban separados por dos enormes vías.
Ana no aguantaba más, estaba muy nerviosa. Tenía muchas ganas de emprender su viaje, pero por otro lado, estaba incómoda, como si algo muy importante se le olvidase. Y reparó en ello.
En el andén 24, el que estaba enfrente del suyo, había un chico sentado. Tendría su misma edad, quizás era un poco mayor. Era bastante alto, de complexión atlética y bastante guapo. Ana fijó su mirada en él. Creía que lo conocía. Empezó a rebuscar entre sus recuerdos. ¡Ahí está! Era él, el ladrón de sueños.
El chico, también clavó su mirada en ella, mientras jugueteaba con un manojo de llaves. Un breve gesto valió para que Ana lo supiese. Él era el tren que debía coger.
Agarró sus maletas y se dispuso a cruzar por entre las vías. Nada la detenía. Al llegar al andén 24, el chico la miraba entre asombrado y cautivado. Ana, sudando, se acercó a él. Cuando lo tocó, todo su cuerpo empezó a vibrar sin cesar. Entonces comprendió lo que pasaba.
¿Fin?
Atentamente, Cler.
Harta de esperar, decidió levantarse para estirar las piernas. Entonces vio, que no sólo había una fila de andenes, sino que había dos; la fila par y la impar. Ella se encontraba en la impar, pero en la par no había nadie. Estaban separados por dos enormes vías.
Ana no aguantaba más, estaba muy nerviosa. Tenía muchas ganas de emprender su viaje, pero por otro lado, estaba incómoda, como si algo muy importante se le olvidase. Y reparó en ello.
En el andén 24, el que estaba enfrente del suyo, había un chico sentado. Tendría su misma edad, quizás era un poco mayor. Era bastante alto, de complexión atlética y bastante guapo. Ana fijó su mirada en él. Creía que lo conocía. Empezó a rebuscar entre sus recuerdos. ¡Ahí está! Era él, el ladrón de sueños.
El chico, también clavó su mirada en ella, mientras jugueteaba con un manojo de llaves. Un breve gesto valió para que Ana lo supiese. Él era el tren que debía coger.
Agarró sus maletas y se dispuso a cruzar por entre las vías. Nada la detenía. Al llegar al andén 24, el chico la miraba entre asombrado y cautivado. Ana, sudando, se acercó a él. Cuando lo tocó, todo su cuerpo empezó a vibrar sin cesar. Entonces comprendió lo que pasaba.
¿Fin?
Atentamente, Cler.
jueves, 23 de diciembre de 2010
Sonrisa.Rosa.
La sonrisa, algo que no cuesta nada y vale mucho. Una sonrisa lo cambia todo. Una sonrisa es una pequeña llave, que nos ayuda a enamorar, a perdonar, a amar, a reír y a besar. Una sonrisa, algo tan bello y tan simple. Mi sonrisa y la tuya. Sonreír ayuda a alegrarse el día. Y que te sonrían ayuda a que te sientas querido.
Eres tan querido y a la vez odiado. Y como veo que no deseas irte de mi cabeza a vida mejor, prefiero que convivamos en armonía. Dejando que el eco de mi cráneo se llene con nuestras risas. Sonriéndole a cada uno de los segundos que pasaremos juntos.
Que como en la física, los polos opuestos se atraen. Yo soy tan sólo uno de los dos polos, es decir, de esta historia la mitad.
Y quiero que sepas, que guardo tu sonrisa en un lugar de mi salvapantallas.
Quiero dedicarle esta corta entrada a un maestro de la música, a uno de los pocos que consiguen hacer magia con las palabras: Jorge Drexler. Y si lee esto algún día, muchísimas gracias por sus canciones, que me han sacado esa deseada sonrisa en los días nublados, y que me han inspirado en muchísimas ocasiones.
Cler.
Eres tan querido y a la vez odiado. Y como veo que no deseas irte de mi cabeza a vida mejor, prefiero que convivamos en armonía. Dejando que el eco de mi cráneo se llene con nuestras risas. Sonriéndole a cada uno de los segundos que pasaremos juntos.
Que como en la física, los polos opuestos se atraen. Yo soy tan sólo uno de los dos polos, es decir, de esta historia la mitad.
Y quiero que sepas, que guardo tu sonrisa en un lugar de mi salvapantallas.
Quiero dedicarle esta corta entrada a un maestro de la música, a uno de los pocos que consiguen hacer magia con las palabras: Jorge Drexler. Y si lee esto algún día, muchísimas gracias por sus canciones, que me han sacado esa deseada sonrisa en los días nublados, y que me han inspirado en muchísimas ocasiones.
Cler.
martes, 21 de diciembre de 2010
Para Belén.
Sinceramente, no se por que escribo esto. Nunca acabaría, todos aquellos momentos e instantes el los que hemos reído, cantado, bailado (bueno al menos lo hemos intentado), jugado y hasta en los que nos hemos peleado, son jardines de ensueño. Es precioso ver como ha cambiado todo. Separadas por una graaaaaaaaan pared blanca, pero a la vez unidas por la amistad. Unidas por tus locuras, por tus besitos de colibrí, por tus abrazos (que a veces me asfixias... no controlas tu fuerza en las enanitas como yo *¬*), por "Fernandoooooooo" (nuestro single), por una larguísima noche en casa de Carla en la que no podíamos dormir, por los chicos, por la Lesenacht, por Aqualand, por Scott Pilgrim y Ramona Flowers... Y así una interminable lista de recuerdos que siempre estarán en nuestros corazones :)
Belén, eres de color azul cielo, el color de la libertad, el color de la alegría y la melancolía, tu color. Hablar contigo me desahoga, aunque muchíiiiisimas veces tengamos opiniones diferentes, cosa que es muy divertida, por que no eres la típica que contesta con los monótonos "sí" y "no".
En tus ojos podemos ver, como tus sueños revolotean, haciendo de ti, una chica curiosa, carismática y muy chispeante (a parte de guapa, buena, etc.).
En fin, te quiero... Siempre estaré ahí con mis paranoias para ayudarte.
Azul cielo, tu color.
Belén, eres de color azul cielo, el color de la libertad, el color de la alegría y la melancolía, tu color. Hablar contigo me desahoga, aunque muchíiiiisimas veces tengamos opiniones diferentes, cosa que es muy divertida, por que no eres la típica que contesta con los monótonos "sí" y "no".
En tus ojos podemos ver, como tus sueños revolotean, haciendo de ti, una chica curiosa, carismática y muy chispeante (a parte de guapa, buena, etc.).
En fin, te quiero... Siempre estaré ahí con mis paranoias para ayudarte.
Azul cielo, tu color.
domingo, 19 de diciembre de 2010
Te he preparado la maleta y un par de bocadillos.
Me he preparado. No quiero, no me apetece. Pero has de irte, ahora o nunca. Fuera de mi cabeza, ya. No me dejas vivir en paz, creo paranoias para poder entender lo que haces conmigo.
La maleta esta llena de recuerdos y anécdotas. Espero que te guste. Bueno, los bocatas son de jamón y queso, para que puedes aguantar en tu larga travesía.
En la oreja derecha te espera un tren que te llevará hasta casa, sólo he comprado tíquet de ida, porque no vas a volver, al menos en mucho tiempo.
Te echaré mucho de menos...
El sol se abre gris ante mis ojos, pero el futuro rosa.
No me das miedo, el olvido es así.
Cler.
La maleta esta llena de recuerdos y anécdotas. Espero que te guste. Bueno, los bocatas son de jamón y queso, para que puedes aguantar en tu larga travesía.
En la oreja derecha te espera un tren que te llevará hasta casa, sólo he comprado tíquet de ida, porque no vas a volver, al menos en mucho tiempo.
Te echaré mucho de menos...
El sol se abre gris ante mis ojos, pero el futuro rosa.
No me das miedo, el olvido es así.
Cler.
viernes, 18 de junio de 2010
Diana de dardos, gris, tirando a negro en este instante...
En este instante, a altas horas de la noche, no puedo dormir y me siento como la pared de detrás de una diana de dardos, agujereada.
Yo la pared, ella la diana, ellos los dardos.
Todos ellos tiran, fallan y se clavan en mí. Ella, libre. Yo, indecisa, como antes. Pero ahora, no se lo que haría ahora. Yo, pared de cemento, gris, tirando a negro en este instante. Explotaría.... reventando todos los dardos...
Dios, que angustia...
Yo la pared, ella la diana, ellos los dardos.
Todos ellos tiran, fallan y se clavan en mí. Ella, libre. Yo, indecisa, como antes. Pero ahora, no se lo que haría ahora. Yo, pared de cemento, gris, tirando a negro en este instante. Explotaría.... reventando todos los dardos...
Dios, que angustia...
miércoles, 16 de junio de 2010
Él me hace sentir azul claro...
Tú, eres tú. Mi fiel amigo. Tú, el que me saca una sonrisa en todo momento. Tú, con el que hice mi primer club Animal Crossing xD... Tú, con el que descubrí el habbo una tarde de verano. Tú, con el que inventé el lenguaje submarino. Eres tú mi ojo derecho. Eres tú mi dedo meñique. Me ayudaste a ponerle el nombre adecuado a mi mascotina. Por eso te digo... me haces sentir azul claro
Una Cler nostálgica, con reflejos azules claros!
Una Cler nostálgica, con reflejos azules claros!
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